Combo · Dos destinos, un viaje
Llegada al aeropuerto de Dubái. Transfer al hotel. Tarde libre para aclimatarse. Por la noche, primera vista al skyline desde Downtown Dubái — el Burj Khalifa iluminado, las fuentes danzando y la ciudad que parece salida del futuro.
Subida al piso 124 del Burj Khalifa al amanecer — la mejor vista del planeta. Por la tarde, los souks tradicionales de oro y especias en Deira, cruzando el Creek en abra como los locales. Cena con vista al Dubai Fountain.
Safari en jeep 4x4 por las dunas rojas del desierto de Hatta con sandboarding. Al atardecer, cena beduina bajo las estrellas en campamento privado con espectáculo de danza tanoura. El desierto a 20 minutos del skyline más moderno del mundo.
Traslado a Abu Dhabi. Visita a la Mezquita Sheikh Zayed — una de las 10 más grandes del mundo, de mármol blanco puro con capacidad para 40.000 personas. Tarde en el Corniche frente al Golfo Pérsico. Noche en la capital de los Emiratos.
Excursión a Al Ain, declarada Patrimonio de la Humanidad. Palacio Al Jahili, el mercado de camellos más auténtico de los Emiratos y el oasis histórico donde el verde contrasta con el desierto. La cara menos conocida y más genuina del país.
Sharjah es lo que Dubái era antes del petróleo: museos de arte islámico, el casco histórico restaurado, la laguna Al Noor y los mercados de artesanías. La ciudad declarada Capital Cultural Árabe — a 20 minutos de Dubái y a años luz de ella en espíritu.
Mañana libre en Dubái: Dubai Mall, la playa de Jumeirah o el barrio de Al Quoz con galerías de arte. Cena de despedida del grupo en restaurante de autor. Noche en el hotel antes del vuelo de regreso.
Desayuno en el hotel. Tiempo libre hasta el transfer al aeropuerto internacional de Dubái según el horario de vuelo. Con la cabeza llena de imágenes que tardan años en procesar.
Dubái · Burj Khalifa
El skyline más alto del mundoLlegada a Bangkok y transfer al hotel. El día 2 arrancamos con Wat Pho — el templo del Buda Reclinado — y el Gran Palacio. Por la tarde, el mercado flotante de Damnoen Saduak y cena en el barrio chino de Yaowarat, el más antiguo de Asia.
Mercado de Chatuchak — el más grande del mundo con 15.000 puestos. Canales de Bangkok en bote longtail por los klongs que los taxis acuáticos locales usan a diario. Tarde en el barrio artístico de Ari con galerías y cafés escondidos.
Vuelo al norte. Templo Doi Suthep al amanecer con vistas sobre Chiang Mai. Clase de cocina tailandesa con mercado matutino incluido. Night Bazaar con artesanías, plata y telas del norte.
Un día completo en un santuario ético de elefantes en la jungla. Baño, alimentación y convivencia con elefantes rescatados de la industria turística. No hay elefantes para montar — es observar, acompañar y entender. Una de las experiencias más emocionantes del viaje.
Trek de un día por las montañas del norte visitando aldeas de la tribu Karen. Cascadas que no aparecen en Google Maps, arrozales en terrazas y el silencio de la jungla. El tipo de experiencia que define por qué elegiste Aura sobre una agencia convencional.
Llegada a Koh Lanta en ferry desde Krabi. La tarde del día 8 es para descubrir la isla en scooter: el Old Town sobre pilotes donde los pescadores cuelgan las redes al sol, el mirador del sur con vista a 180° sobre el mar de Andamán, y la playa de Long Beach al atardecer — sin música, sin reposeras alquiladas. El día 9 es completamente distinto: longtail a Koh Mook para la Cueva Esmeralda (Tham Morakot). Nadás 80 metros por un túnel de roca en oscuridad total, con el agua hasta los hombros, hasta que el túnel se abre a una laguna secreta rodeada de acantilados de 360°, abierta solo al cielo. Es la experiencia más singular del sur de Tailandia — y solo existe si llegás a nado. Almuerzo en la playa blanca de Koh Ngai antes de volver.
Después de la calma de Lanta, Phi Phi es el contrapunto perfecto. Todo empieza embarcándose en el barco pirata — un bergantín de madera que sale antes del amanecer para llegar a Maya Bay cuando el sol recién toca las paredes de roca caliza blanca y el grupo somos nosotros solos. La misma playa de Leonardo DiCaprio, sin las 800 personas del mediodía. Después, el kayak toma el relevo: entrás solo en las grutas marinas que los botes a motor no pueden alcanzar, remando entre paredes que se cierran sobre vos. Y en algún momento de estos dos días — porque Phi Phi tiene ese efecto de hacer perder la noción del tiempo — aparece la Laguna Pileh: snorkel en un lago interior de turquesa imposible encerrado entre acantilados de 360°, abierto solo al cielo. Es la postal más repetida de Tailandia, y aun así, verla en persona te deja sin palabras.
Ferry a Krabi y vuelo de conexión desde Phuket o Bangkok. Con la piel bronceada, el paladar educado en especias y la sonrisa que Tailandia regala a todos los que la visitan.
Koh Phi Phi · Tailandia
El paraíso del surVuelo no incluido · Precios en USD por persona · Todas las comidas incluidas